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“Sacerdotes, testigos del amor de Dios”, es el lema para el Día del Seminario de este año. Lema que nos recuerda el origen de toda vocación sacerdotal que es una llamada del Amor de Dios. Llamada que pide una respuesta de amor por aquél que se siente llamado. Respuesta de amor que compromete toda la persona, ya que no podemos poner límite a ninguna entrega de amor si no queremos minusvalorarlo o disminuirlo.

A la vez nos recuerda que el sacerdote está llamado a ser testigo de Dios que le ha llamado y de su Iglesia, esposa de Cristo, que le confirma esa llamada, le envía para que sea testigo de ese Amor más grande que le lleva a identificarse con el Corazón de Cristo. Un amor que al proceder de la fuente del Amor no se agota y lo comunica a los hombres. Pidamos a San José que no nos falten testigos del amor de Dios, para que se difunda la civilización del amor en la que el sacerdote esta llamado a ser su primer constructor.


D. Demetrio Fernández, Obispo de Tarazona

Sin sacerdotes no hay Eucaristía, sin sacerdotes no hay perdón sacramental de los pecados, sin sacerdotes no hay sacramentos, sin sacerdotes no hay Iglesia. Necesitamos sacerdotes, más sacerdotes, santos sacerdotes. Las familias de hoy y del futuro necesitan sacerdotes, los niños necesitan al sacerdote, los jóvenes y los adultos necesitan sacerdotes, los enfermos necesitan al sacerdote, las personas consagradas necesitan sacerdotes. Todos necesitamos al sacerdote, porque Jesucristo ha instituido su Iglesia dotándola de este don fundamental.

Los sacerdotes se forman en el Seminario. Y nuestros Seminarios en Aragón están casi vacíos. Los hijos de nuestras familias, incluso de nuestras familias cristianas, no perciben la llamada y no responden a esta gravísima necesidad. Algo grave está sucediendo en nuestra pastoral ordinaria, cuando la comunidad cristiana no genera sucesores del ministerio apostólico. El día del Seminario quiere hacernos caer en la cuenta a todos de esta situación grave y extrema, que Dios ciertamente quiere cambiar. Con toda humildad, abramos nuestro corazón a la conversión. No nos cansemos de pedir a Dios los sacerdotes que necesita nuestra diócesis, y apoyemos a los que se preparan para serlo.

El Seminario diocesano de Tarazona, además de un edificio grandioso, es ante todo una pequeña comunidad de una docena de jóvenes que día a día van preparándose para el sacerdocio, ¿Seríamos capaces de revitalizar el Seminario Menor con tres o cuatro alumnos de cada arciprestazgo? En esos años juveniles, los que tengan algunos indicios vocacionales recibirán en el Seminario una buena educación, que los capacite para decidir libremente. Todos, sacerdotes, personas consagradas, fieles laicos, familias cristianas hemos de mirar al Seminario como un asunto muy nuestro, porque es una necesidad vital de la Iglesia. El Seminario es el corazón de la diócesis.

Familias, pedid a Dios que os conceda el don de un sacerdote en vuestra familia. Sacerdotes, vivid con entusiasmo vuestro ministerio. Jóvenes, os necesitamos para entregaros la antorcha del servicio a los hombres en las cosas de Dios. "Venid y lo veréis".


D. Juan Manuel Melendo, Rector del Seminario Diocesano

San José, Día del Seminario en una nueva etapa de seminaristas mayores y menores que llenan de vida el ritmo ordinario de la casa. Con la oración de los "pequeños" y los mayores indistintamente, comienza el ritmo del día. Las clases, unos en el Colegio diocesano de la Sagrada Familia, otros en el mismo Seminario. Convivencia, juegos y alguna salida y fiestas propias de cada momento; con la preparación de los ministerios que recibirán el día de San José 3 seminaristas y las futuras ordenaciones de los dos presbíteros para el próximo verano, se va madurando la respuesta al sacerdocio.

Los fines de semana, los Diáconos colaboran pastoralmente: Jorge en la Parroquia de San Juan de Calatayud y José Antonio en Borja y Magallón; otros imparten catequesis en la Parroquia de San Francisco de Tarazona y otro grupo, los sábados por la tarde en el mismo Seminario atienden un grupo de chicos, animándoles la tarde al estilo de los oratorios de Don Bosco. Con la esperanza puesta en el Señor de la míes y apoyados en la oración esperamos nuevas vocaciones de nuestra diócesis que pueden venir ya a partir de la ESO, para ir formando en nuestro Seminario, los futuros "Sacerdotes, testigos del amor de Dios ".

   


El sacerdote, como testigo del amor de Dios, expresado en Jesús de Nazaret, hace el bien a los hombres gratuitamente, convencido de que las palabras más desinteresadas y más liberadoras en su vivencia son aquellas de Jesús: “Somos unos pobres siervos. Hemos hecho lo que teníamos que hacer” (Lc 17, 10)


D. José Vicente Reina, Director Espiritual del Seminario

En el campo espiritual, el Seminario cuenta con un sacerdote a tiempo pleno para la dirección espiritual de los seminaristas. Se ofrece una semana de ejercicios espirituales en silencio, al estilo ignaciano, que en este curso ha impartido D. Antonio Díe López -sacerdote que ejerce su ministerio de juez diocesano en Toledo y en Madrid-. Por lo que respecta al ritmo ordinario, todos los meses se tiene un día completo de retiro espiritual, los primeros viernes de mes se pasa la noche en adoración al Santísimo que, además, se expone durante las tardes del domingo y del jueves cada semana. El cuidado de la Liturgia procura ser esmerado, rezándose comunitariamente Laudes y Vísperas. Todo gira en torno al Año Litúrgico en el que se intenta hacer vivir con especial intensidad los tiempos fuertes, las solemnidades y las fiestas. En el orden formativo se tiene una instrucción espiritual quinquenal, que completa la predicación diaria en la Misa y en las Vísperas.

Por lo que se refiere a la preparación intelectual de los seminaristas, han finalizado todos los trámites en orden a erigir el "Estudio Teológico de la Inmaculada". Se espera con inmediatez la aprobación de este Centro que dependerá de la Facultad de Teología "San Dámaso" en Madrid.

Las asignaturas que se están impartiendo en el presente curso 2006-2007, con profesores titulados de la Diócesis de Tarazona y otros que realizan este servicio, son las siguientes: Teología fundamental, Patrología I, Introduc. Sagr. Escritura, Cuerpo Paulino, Hª Iglesia Antigua y Media, Latín y Griego, Pentateuco-Libros Históricos, Ciencia de las religiones, Moral Fundamental y Liturgia, además de una serie de asignaturas por tutoría (Pedagogía, Catequética, Derecho, Matrimonio, Penitencia-Unción, Mariología, Teología Espiritual …)
Este año han sido profesores invitados de fuera de la Diócesis: D. Manuel Guerra Gómez (Burgos), D. Antonio Pérez Moso Neninger (Navarra), D. Julio Alonso Ampuero (Toledo), D. Francisco Javier Pérez Mas y D. Miguel Sebastián Romero (Zaragoza).


D. Jesús Vicente Bueno, Administrador del Seminario

Cada vez nos va a resultar más familiar escuchar que el próximo año: Nuestro Seminario cumplirá su 50 Aniversario de su institución.

Celebrar las Bodas de Oro es un tiempo para:

- Dar Gracias a Dios, una vez más, por las bendiciones que constantemente ha derramado sobre esta Casa.

- Agradecer a tantas y tantas personas que han trabajado en la formación de seminaristas y alumnos durante estos años.

También es un tiempo para mirar al futuro con esperanza y ver la realidad.

Hay que acometer obras importantes en el edificio. Estamos haciendo estudios para ver la prioridad de las reformas más necesarias. Así comprobamos que:

- En los tejados y aleros debe hacerse un repaso general porque desde que se construyeron, prácticamente no se han tocado.

- La parte del Seminario Menor del edificio, (donde viven los seminaristas) debe tener una independencia con los grupos de la Casa de Espiritualidad (Seminario Mayor), lo que supondría unas nuevas escaleras y ascensor.

- Cambio de la calefacción del Seminario Menor, sigue siendo la de "fuel oil" que después se adaptó al gasoil. Ahora tendría que funcionar por sectores e incluso con energías alternativas.

Estos trabajos se ven urgentes, antes de unas posibles de reformas en habitaciones.

Todos conocemos la situación económica de nuestra Diócesis, que es pobre, pero también es verdad, que siempre ha sabido colaborar, como colaboró en tiempos de D. Manuel para hacer el actual Seminario.


Testimonios...

Me llamo Constancio. Soy natural de Burkina Faso (África Occidental). Llevo dos años en España y estoy cursando el primer año de teología en el Seminario de Tarazona. El deseo de servir a Dios es lo que me trajo hasta aquí. Le doy gracias a Dios por la enriquecedora experiencia que estoy viviendo. Compartir alegrías y penas, aclarar dudas, descubrir sorpresas, estudiar y rezar; he aquí algunos elementos que tejen la tela de mi vida cotidiana. A través de la formación que recibo, voy madurando mi vocación e interrogando los valores del Reino.

Mi vocación la veo como una flor que hay que ir regando continuamente. En esta imagen podría consistir la disponibilidad total que hay que manifestar a Dios. Cada vez más voy entendiendo que Dios no llama a la gente de categoría, sino que Él da categoría a aquellos a los que llama. Y esta categoría que concede Dios es, ante todo, la humildad. Pedir esta humildad profunda para mejor acercar el misterio de Dios es lo propio de todos, llamados a la santidad en el sacerdocio.


Testimonios...

¡Hola! Me llamo Luis Miguel Calejero, tengo 17 años, soy de Abanto. Soy seminarista menor en Tarazona, llevo aquí seis años.

Os voy a contar brevemente como vine al Seminario; tenía 11 años y me gustaba hacer cosas como a cualquier chico de mi edad, jugar, enredar, correr, saltar, bailar, ¡ahora también!. Había terminado 6º de E.P., entonces me enteré que en Tarazona había un Seminario, esa idea me gusto, estaría y conocería a chicos de mi edad, ya que en mi pueblo hay poca gente. Mis padres hablaron con el párroco, y en unas convivencias de verano me fui al Seminario. Me gustó y en septiembre volví. Tengo que reconocer que los primeros días son duros, ya que estas fuera de casa, no están tus padres, gente nueva, colegio nuevo…

Luego ya vas cogiendo confianza y te vas soltando. El rector también te ayuda mucho a través de sus conversaciones. En el Seminario ganas en determinación en las cosas, en solucionar problemas, empiezas a tener personalidad propia. Para conseguir tu crecimiento completo, aprendes una serie de valores que en todos los lugares no se encuentran, el amor a las personas por encima de las cosas, la servicialidad, la generosidad, la ayuda a los demás, el perdón , …

Jesús es el pilar que nos sostiene y que nos ayuda a tirar siempre hacia adelante. Es el mejor Amigo, Él siempre esta contigo en tus buenos y malos momentos. No te quiere por lo que tienes sino por lo eres, una persona.

Invitaría a todos los chavales jóvenes para que vengan a nuestro Seminario a aprender valores, a crecer como personas con Jesús. Estando aquí vas descubriendo tu vocación cristiana y sacerdotal. El Señor cuando llama lo hace claramente, no se va con rodeos. ¿Por qué no puedes ser tú seminarista? ¡¡Ánimo!!

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Soy Leandro Bawenda, Gabonés (27 años). Estoy en Tarazona desde el 30 de agosto de 2006 para continuar mi formación teológica en el Seminario de la Inmaculada. A mi llegada me dije: "¿Cómo un obispo abre su seminario sólo con extranjeros en mayoría?"

Este gesto de Dios por parte de D. Demetrio es loable. Descubro la grandeza del Corazón de Cristo en su instrumento, la dimensión universal de la Iglesia y un futuro generoso de nuestra diócesis de Tarazona en su pobreza y en su humildad.

Jóvenes de Tarazona, la Iglesia es nuestro porvenir, las puertas de la Inmaculada están abiertas para vosotros. No vaciléis. "Venid y veréis"

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Me llamo Mario Casasola, soy originario de Guatemala, tengo 27 años, hago el 4º año de estudios eclesiásticos. He tenido la oportunidad de estudiar la filosofía en Roma y desde hace un año me encuentro en el Seminario de Tarazona.

En cuanto a mi vocación, nació desde mi niñez pero por diversos motivos no pude entrar al seminario hasta los 23 años. La vocación a la vida consagrada es un don grandísimo que el Señor me ha regalado y que como tal llena mi vida y me anima a caminar al sacerdocio. Me ha dado la oportunidad de conocer a personas de otros países, algo que ha enriquecido mi vida.

Ahora me encuentro en el Seminario de la Inmaculada de Tarazona, feliz y contento.